¿Se puede trabajar remoto y ser una mamá presente? Así se ve en la vida real…

Durante mucho tiempo pensé que trabajar y ser una mamá presente eran dos cosas difíciles de conciliar. Hoy sé que no, porque encontré una forma que sí encaja con mi vida.

Durante mucho tiempo pensé que trabajar y ser una mamá presente eran dos cosas difíciles de conciliar. Hoy sé que no. No porque todo sea perfecto. Sino porque encontré una forma que sí encaja con mi vida.

Actualmente trabajo remoto, y aunque eso suena ideal, la realidad es mucho más interesante que eso. No se trata solo de trabajar desde la casa. Se trata de cómo se integra el trabajo dentro de tu vida como mamá con todo lo que eso implica. En mi caso, mis días no siguen una rutina rígida, pero sí tienen una intención.

Hay días en los que aprovecho al máximo las mañanas mientras mi hija está en el colegio y avanzo casi todo mi trabajo. Pero hay otros días en los que salgo, hago mercado, salgo a desayunar con amigas o simplemente resuelvo cosas personales. Y eso también hace parte de mi vida.

Cuando recojo a mi hija, empieza otra parte del día. A veces estoy en una reunión mientras ella juega cerca. Otras veces estoy trabajando con ella sentada al lado, dibujando, hablando, preguntando cosas. Y sí, también hay momentos en los que le digo: “mamá está en reunión, dame un momento”. Y poco a poco, ella también lo ha ido entendiendo.

Hay días en los que todo fluye; hay días en los que no tanto y toca ir acomodando sobre la marcha. Hay días en los que tengo alguna actividad del colegio o una clase extracurricular, y organizo mi trabajo alrededor de eso. A veces adelanto más en la mañana, otras veces completo en la tarde o en la noche cuando todo está mas tranquilo.

Y aunque no es perfecto, funciona. Porque ahora el trabajo se adapta a mi vida… no al revés.

Algo que también cambió fue mi forma de ver el trabajo. Antes lo veía como algo separado de mi vida. Hoy es parte de mi día como todo lo demas. Hoy mi calendario está lleno de colores porque cada parte de mi vida tiene su espacio. No significa que todo esté bajo control todo el tiempo. Pero sí que ahora tengo una forma de organizarme que se adapta a mi realidad. Y eso hace una gran diferencia.

Además, hay algo que no esperaba y que ha sido muy importante. Cómo me siento: Me siento activa. Me siento productiva. Me siento yo. Y eso, después de un tiempo dedicada completamente a la maternidad, tiene un valor enorme.

Hace unos días, una amiga me dijo: “Te ves diferente… te ves bien.” Y fue ahí cuando entendí que no solo había cambiado mi rutina. Había cambiado cómo me sentía conmigo misma.

Hoy mi hija me ve trabajar. Me ve concentrada, en reuniones, organizando mi tiempo, pero también me ve presente. Y eso, para mí, es equilibrio. No es perfecto pero es real.

Si estás en ese punto donde quieres trabajar, sentirte productiva o simplemente hacer algo para ti… O si ya estás trabajando, pero sientes que te gustaría estar más presente en tu casa, con tus hijos, en tu día a día… No importa en qué punto estés, quiero decirte algo desde la experiencia, no desde la teoría: Sí se puede! No es perfecto. No es lineal. Pero sí es posible.

Y cuando encuentras una forma que se adapta a tu vida… todo empieza a encajar.


Si algo de lo que leíste te resonó, no estás sola en esto. Lo que viví no es un caso aislado, es el resultado de un proceso concreto que aprendí a través de FREEDOM.

Si quieres ver cómo se ve esto en la práctica, grabé un video contando mi historia completa: cómo empecé, qué cambió y qué resultados llegaron.


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